jueves, 7 de diciembre de 2017

La seño dice...

Es curioso cómo lo mismo que me cabrea mucho de ellas, me resulta adorable cuando pasa la tormenta, cuando pasa mi tormenta. Mañana nos vamos al pueblo de papá piofaurio y esta tarde han estado haciendo el equipaje. Lo que significa que han llenado de juguetes, libros, etc., todas las mochilas y bolsas que han encontrado. Ahora lo pienso y me parece gracioso, pero cuando apenas se podía transitar por el pasillo esta tarde no, claro, y hemos tenido que limitarles el número de maletas. 

Después de un trimestre muy movido y atareado, solo pido que al menos en el final la salud nos respete. Hemos tenido de todo este primer tramo del curso: dedo gordo morado con uña perdida, placas en la garganta (dos veces), piojos, estreñimiento y (tachánnn) varicela. Quiero una feliz Navidad, pero sobre todo una sana Navidad, que estemos perfectos de pies a cabeza. 

Victoria aún tiene algunas pupitas y tenemos que callarla porque va proclamando por ahí que tiene el "varicela virus". Le ha cogido cariño al virus a fuerza de convivir con él, porque el día que sospeché que lo había cogido lloraba amargamente. Hoy ha vuelto al cole después de más de una semana y no le ha importado el madrugón, ni el aula matinal ni nada, estaba muy feliz de volver y ha alucinado al encontrarse el cole decorado con los adornos de Navidad. 

Lucía se ha adaptado muy bien a Primaria y a sus exámenes casi desde el minuto cero. Creo que yo me adapto peor a esto de que tenga exámenes en 1º de Primaria con tanta frecuencia. Está contenta y tranquila, a pesar de las palabras apocalípticas de la jefa de estudios que los recibió en septiembre explicándoles que ya no estaban en infantil, "ya os tenéis que comportar como adultos". Estuvo sembrada la mujer. En fin, Lucía se va haciendo mayor, me sorprende a veces lo bien que se expresa y comenta cosas como que ella es más de Matemáticas que de Lengua o me informa de que en el aula matinal hay como quinientos niños. 

Pero la que me transmite a información del cole a diario (quién es el responsable cada día, por ejemplo) y, sobre todo, las enseñanzas de su queridísima seño Mariángeles es Victoria. Aquí va el top five de "La seño dice". 
1. La seño dice que hay que agarrarse a la barandilla al bajar las escaleras. Así que todos, TODOS, tenemos que agarrarnos. 
2. La seño dice que por la tarde nada de tablets ni ordenador ni televisión, que hay que jugar y salir a la calle. Como yo le dije que la seño tenía razón, repitió la consigna como quinientas veces dirigiéndose a mí: "¿a qué la seño tiene razón?" A continuación va al cuarto donde está trabajando papá piofaurio con el ordenador y le repite de nuevo el consejo de la seño.
3. La seño dice que cuando fumas se te ponen los pulmones negros. Entonces le pregunta a su padre asombrada cuando lo ve fumar: "¿es que quieres que se te pongan los pulmones negros?"
4. La seño dice que hay que taparse la boca cuando te tiras un borrico (cuando eructas). Porque una compañera suya lo hizo en clase. Ya lo sabéis.
Y el número 5., mi preferido, porque lo practico hasta yo, que falta me hace muy a menudo. A la seño le duelen los oídos a la pobre cuando hacen mucho ruido así que les ha enseñado a tranquilizarse, oliendo la flor (tomando aire despacio) y soplando la vela (soltando el aire depacio). Es genial. Y funciona. 

Ahora a afrontar a recta final oliendo la flor y soplando la vela. 

Muchos besos. 


sábado, 9 de septiembre de 2017

Un caracol escaleras arriba preguntando por ti

La banda sonora de nuestro verano ha sido sin duda el recopilatorio denominado "El disco de las primas", una selección musical realizada por la primita Inma, Lucía y la colaboración especial de Victoria. Ahora al final de verano han lanzado la segunda edición: "Los temazos de las primas", que incluye algunos temas del anterior con nuevas incorporaciones. Hemos escuchado el disco en el coche hasta la saciedad, sobre todo en nuestro viaje al Valle del Baztán (Navarra). 


Erratzu, el pueblo donde nos hospedamos en el Valle del Baztán

Recorrimos España de sur a norte y del norte a sur escuchando a Shakira (mucha Shakira), a Luis Fonsi, a Bisbal, a Ricky Martin y también a Queen, El mago de Oz... Sí, en el disco de las primas predominan canciones de moda, canciones para bailar y reguetonianas, pero también se han colado algunos clásicos de nuestras niñas como son We will rock you y We are the champions o La fiesta pagana, a la que ellas llaman "Ponte en pie". Esta última les gusta por la música, porque les parece una canción pirata, no por la letra, supongo, y espero que no se aprendan la letra y la canten en nuestro pueblo que es muy cofrade. La exposición excesiva a este disco provoca un efecto curioso: aborrecer estas tres últimas canciones que siempre me han gustado y , por otra parte, que otras canciones que no tolerabas mucho te vayan gustando, como, por ejemplo, Fiebre de David Bisbal. Oye que no está mal. Cuando podíamos, papá piofaurio y yo volvíamos a nuestra música y llegamos a echar de menos a los Cantajuegos. 

Esta banda sonora ha musicado un verano muy familiar, tranquilo, provechoso y también divertido. Hemos disfrutado mucho de las niñas y ellas de nosotros. Lo malo es que se va marchando y me parece que regresan mis momentos de mal genio e inseguridad, los desafíos de Lucía y el genio de Victoria. Bueno, el genio de Victoria nunca nos ha abandonado, aunque he de decir que durante las vacaciones ha estado mucho más tranquila, ha llorado y gritado menos. Rezo porque sea consecuencia de que está evolucionando y no va a haber regresión, que no haya sido solo fruto del relax vacacional.

En mi infancia era mi padre el que ponía la música y cantaba. Canta muy bien, de joven fue vocalista de un grupo de su barrio, Los Ondas. A veces me cantaba a mí y me moría de vergüenza, la de Qué cara más bonita tiene esta niña o la de José Luis Perales de Carta María de la que siempre me llamó mucho la atención lo de "un caracol escaleras arriba preguntando por ti"... Una vez una cucaracha subió las escaleras de mi casa para perseguirme (lo juro, dando saltos), pero si hubiese sido un caracol el que me buscaba, qué ilusión me habría hecho. 


 Había otras canciones y otros cantautores que me extrañaban, como la canción del poema de Neruda de Tu risa que versionaron Olga Manzano y Manuel Picón No sabía que era un poema de Neruda y de muy pequeña no sabía ni quien era Neruda, claro, pero esa canción me inquietaba. Porque hablaba con esas voces tan profundas y líricas de sangre, risa, espadas...La otra voz que me inquietaba era la de Leonardo Flavio. Algunas canciones eran un poquito alegres, pero la mayoría eran melancólicas, como Ella ya me olvidó o esta del pajarito, qué pena. Estas eran, y son, algunas de las canciones de mi padre, que escuchaba también mucho flamenco y ópera, cantando de ambos palos; por ejemplo, recuerdo el  Amapooolaaaa, lindísima amapoooolaaa

En fin, verano y música, se acaba lo bueno. La música siempre está. Y yo que he descubierto ahora Spotify (sí, voy a mi ritmo, tampoco he visto nada de Juego de tronos) estoy encantada escuchando mucha música y descubriendo. Algo muy bueno que tengo al hacerme mayor (además de que me hago tatuajes y piercings a la vejez) es que mi curiosidad y mis ganas de aprender crecen y crecen.

viernes, 14 de julio de 2017

La fiesta del sol

Tengo guardado en mi Facebook un vídeo de la psicóloga Miríam Tirado en el que, con mucho sentido del humor, nos invita a entender que los niños no son adultos en pequeñitos y, en consecuencia, su forma de percibir el mundo es totalmente distinta a la nuestra y por ello deberíamos ser muy pacientes. Tengo guardado el vídeo porque ilustra a la perfección muchos comportamientos de Victoria y pensé que lo debería ver todos los días al despertarme, como terapia y para prepararme para el resto de la jornada. Un ejemplo es cuando Victoria protesta (a veces desmesuradamente si está cansada) porque conduzco yo  y entonces no estoy al lado de ella, es decir, no estoy en el asiento del copiloto delante de ella. Así que cuando vamos a subirnos al coche los cuatro, no quiere que yo conduzca, sino papá; y no porque no se fíe de mí (aunque algún que otro golpecillo en algún que otro parquin ha vivido) sino porque quiere que yo esté más cerca. Es absurdo desde nuestro punto de vista, pero se ve que para ella tiene toda la lógica del mundo.

A veces ocurre al revés, situaciones espantosas para los mayores, se convierten desde el punto de vista del niño en algo increíble.
Lucía me contó el otro día que había invitado a tita Esther a nuestra fiesta del sol. ¿Fiesta del sol? Lucía tiene en su imaginación, y en su corazón, grabado un momento en el que las dos estábamos tumbadas en el sofá mientras amanecía y veíamos la tele. Ella rememora cómo estuvimos toda la noche sin dormir y vimos amanecer. Y por lo visto lo hacemos todos los años y se llama "la fiesta del sol". La realidad de la fiesta del sol es que hace dos cursos, en abril, una mañana no pude ir al instituto porque no paraba de vomitar por un virus que precisamente me había pegado ella. Esa noche las dos habíamos vomitado, así que me la llevé conmigo al sofá mientras dejaba a Victoria en la cuna. Para ver si nos dormíamos, puse la tele bajito. Dejé para cuando me encontrara mejor poner las lavadoras de las sábanas, etc. Pues bien, esa es nuestra fiesta del sol. Menos mal que no, que no se ha vuelto a repetir, aunque ella esté muy segura de que sí. 
Da que pensar lo que valoran nuestros niños, en mi caso mis niñas, el tiempo que pasan con nosotros. Aunque sea vomitando. Tita Esther me pidió que no le cuente jamás lo que de verdad es la fiesta del sol y no lo haré (bueno, quizá cuando sea adulta sí, seguro que se ríe un montón).

Ahora precisamente estamos de vacaciones y tenemos tiempo. Tiempo para compartir con ellas y tiempo para mí, para frenar el ritmo, ocuparme de asuntos que durante el curso voy posponiendo y disfrutar. También para descansar del modo profe. Aunque me voy guardando páginas web interesantes y vídeos para futuras clases o sesiones de tutoría, pero sin la presión de que sea para el día o la semana siguiente.

Las niñas tienen sus deberes tradicionales de verano (que no está haciendo mucho, ejem, ejem).Bueno, Victoria sí los hace, pero como le da la gana, coloreando básicamente, lo de repasar las letras y números lo pospone. No les insisto mucho, no sé si hago mal o bien, creo que porque a mí no me gustaban nada los típicos Vacaciones Santillana y demás, así que las entiendo. Procuro que Lucía lea, escriba, y en eso no me tengo que esforzar mucho, porque lo va haciendo ya de manera natural e intento que Victoria escriba de vez en cuando su nombre, que es muy difícil y ella tiende a poner la t delante de la c. 

 La segunda lista de deberes de Lucía mola más e incluye ver amanecer al menos una vez. ¡A ver si lo conseguimos y esta vez sin virus ni vómitos!